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LA UNIDAD DE COLUMNA

El conocimiento de la columna vertebral se ha desarrollado de un modo muy importante en las dos últimas décadas. Ha avanzado notablemente el esclarecimiento de las causas de las principales dolencias de la columna, así como el mecanismo por el que se desarrollan los síntomas más frecuentes. Paralelamente se han producido innovaciones en el tratamiento de la columna vertebral tanto de tipo quirúrgico como sin cirugía.

Los problemas más frecuentes de la columna vertebral son los que denominamos  “degenerativos”. Entre este grupo de patologías se encuentran las discopatías degenerativas, o desgaste discal, las hernias de disco, la artrosis facetaria, y la estenosis de canal o canal estrecho.

La manifestación clínica más habitual de estos problemas es el dolor. El dolor puede darse a nivel local, en el sitio de la lesión (cervical, dorsal o lumbar), o a distancia si el proceso degenerativo irrita o comprime alguna estructura neural, como raíces nerviosas, médula espinal o la cola de caballo.

El tratamiento de las dolencias de origen degenerativo es de tipo escalonado, se suele empezar con tratamientos analgésicos combinados con terapias físicas. Si no hay mejoría se pasa a tratamientos avanzados del dolor, como los bloqueos epidurales, infiltraciones facetarias o radiofrecuencias. En caso de que los síntomas sean muy acusados, hayan fracasado otros tratamientos o la lesión lo requiera se plantea cirugía.

Hace unos años existían pocas alternativas dentro de la cirugía, sin embargo hoy en día se dispone de un arsenal terapeútico más avanzado e individualizado para cada tipo de lesión o paciente.

Las variantes anatómicas o peculiaridades de la columna del paciente deben ser tomadas en cuenta. Cada vez se le da más importancia a las mediciones del balance sagital del raquis para garantizar el éxito del procedimiento quirúrgico elegido, ya que lo que se hace sobre cada vértebra tiene repercusión sobre las adyacentes.

Se puede realizar cirugía que elimine la compresión del nervio directamente, o bien mediante descompresión indirecta con la implantación de dispositivos intersomáticos. Existe la posibilidad de que la cirugía puramente descompresiva se acompañe de una preservación del movimiento vertebral, o bien se precise eliminar la movilidad, lo que denominamos fusión vertebral. Los tipos de instrumentación han evolucionado mucho, hasta el punto de que hoy es posible realizar instrumentación vertebral para eliminar la movilidad de un segmento vertebral sin la necesidad de hacer una gran incisión: hablamos de la cirugía mínimamente invasiva y la instrumentación  vertebral percutánea (Figuras 1-5).

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Otras patologías propias de la columna vertebral y relativamente frecuentes son las fracturas vertebrales y sus secuelas. Pese a que algunas fracturas vertebrales pueden ser tratadas de modo ortopédico con corsé, gran parte de las fracturas o sus secuelas requieren algún tratamiento quirúrgico. Éste puede ser realizado con distintas variantes y peculiaridades, desde la cirugía quirúrgico convencional de la fractura vertebral  hasta los nuevos procedimientos de cementación y estabilización percutánea sin la herida quirúrgica típica. (Figura 6 y 7).

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Para decidir entre las distintas alternativas el profesional debe tener un conocimiento pleno de la patología de la columna vertebral, de la biomecánica y de los conceptos más innovadores en el terreno de la fisiopatología del raquis, así como de las técnicas más vanguardistas. SENDAGRUP es el centro donde usted podrá encontrar la mejor valoración, consejo y tratamiento de los especialistas más cualificados en la Columna Vertebral.