Valoración del Pie Infantil. Normalidad y “Banderas Rojas” charla de la Dra. Laura Montes en la Jornada de Pie y Tobillo organizada por Sendagrup en Donostia-San Sebastián

La entrada «Valoración del Pie Infantil. Normalidad y “Banderas Rojas”» es un resumen del contenido de la Ponencia que va a presentar la Dra. Laura Montes en el curso de la «Jornada de Traumatología de Pie y Tobillo. Avances y Actualización» que organizada por el Foro Sendagrup va a tener lugar en la Sala de Reuniones del Parque Empresarial Zuatzu el próximo 6 de Octubre de 2023 en horario de 9h15′ a 14h00′.


El pie infantil difiere del pie adulto no solo en tamaño sino también en estructura y función. Durante el crecimiento, el pie pasa por diversas etapas de desarrollo y, a menudo, presenta características que pueden alarmar a padres y cuidadores, pero que en muchos casos son normales. Sin embargo, existen ciertas «banderas rojas» que pueden indicar un problema subyacente que requiere atención médica.


Normalidad en el pie infantil


Presencia de tejido adiposo: Los pies de los bebés y niños pequeños a menudo tienen una apariencia «rellenita» debido al tejido adiposo, lo que puede ocultar el arco del pie.

Arco no desarrollado: Es normal que los bebés y algunos niños pequeños no tengan un arco visible en el pie. A medida que crecen y comienzan a caminar, el arco tiende a desarrollarse.

Marcha en base amplia: Al comenzar a caminar, es común que los niños tengan una base de apoyo amplia y un patrón de marcha inestable.

Marcha con rotación externa del pie: Es común que al empezar a caminar, los niños lo hagan con los pies ligeramente girados hacia fuera.

Cambio en la alineación: A medida que crecen, la alineación del pie y la pierna puede cambiar. Por ejemplo, es común que un niño pase por una fase de genu valgo (rodillas juntas y tobillos separados).


Banderas rojas en el pie infantil


Asimetría: Si un pie es significativamente diferente del otro en términos de tamaño, forma o función, esto puede ser una señal de alarma.

Marcha de puntillas persistente: Si un niño mayor de 2 años sigue caminando de puntillas sin apoyar adecuadamente el talón, es motivo de evaluación.

Dificultad o retraso para comenzar a caminar: Si un niño no muestra interés o tiene dificultades para comenzar a caminar después de los 18 meses, es recomendable una evaluación.

Dolor o cojera: Cualquier dolor persistente o cojera que no se deba a una lesión obvia debe ser evaluado.

Deformidades visibles: Si se observa una deformidad en el pie o el tobillo que no parece mejorar con el tiempo o que parece empeorar, es motivo de preocupación.

Ausencia de desarrollo del arco: Si alrededor de los 3 años el niño aún no muestra signos de desarrollo del arco plantar, es recomendable una consulta.

Pie plano rígido: Aunque el pie plano es común, si este es rígido (no se puede manipular para formar un arco) podría indicar un problema.


Si se observa alguna de estas banderas rojas, es importante que el niño sea evaluado por un profesional de la salud, preferiblemente un ortopeda infantil o traumatólogo pediátrico, para determinar la naturaleza del problema y el tratamiento más adecuado. Es esencial recordar que cada niño es único y que lo que es normal para uno podría no serlo para otro. Por lo tanto, cualquier inquietud debe ser discutida con un profesional.




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