No es una cuestión banal. Muchos pacientes se preguntan sobre la conveniencia de operarse cuando conocen el caso de un amigo que fue diagnosticado por una rotura de menisco, no se operó y ahí está con su rodilla aunque muchas veces no sepamos si bien o mal, ni el daño que pueda estar causando.

 

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Algunos vienen advertidos por ese amigo, por el frutero y hasta por su masajista de la inconveniencia de someterse a una intervención quirúrgica con diversos argumentos como el de que si operas un menisco condenas a la rodilla a una artrosis en el futuro.

 

A favor de los que así opinan hay que reconocer en justicia varias cuestiones:

  • Hubo un tiempo en el que se operaron muchos meniscos sin evidencia de que estuvieran rotos, sobre todo en la época anterior a la aparición de los actuales medios de diagnóstico por imagen
  • Es cierto que no todos los meniscos rotos se deben operar
  • El criterio para la indicación quirúrgica de un médico puede ser más agresivo que el de otro

 

Lo que no se puede es extender el campo de las excepciones a la generalidad. No todos los meniscos rotos se operan pero no hacerlo cuando esté indicado puede agravar un cuadro que en principio no es grave hasta convertirlo en otro irreparable.

 

Cómo sabemos que un menisco está roto?

Efectivamente hubo una época en el que se operaban meniscos que a veces resultaban estar sanos. En muchos casos no es fácil distinguir entre los posibles diagnósticos causantes de las molestias en una rodilla y se puede confundir una patología meniscal con otro tipo de lesiones. En la época actual vamos mucho más seguros a la intervención porque contamos con el apoyo de la resonancia magnética y podemos saber en la mayoría de las ocasiones si verdaderamente existe una rotura.

 

Por eso cuando indicamos una intervención es porque hemos llegado al convencimiento de que el menisco está roto y este diagnóstico lo hemos establecido en función de tres factores:

  • El relato del paciente
  • La exploración médica de la rodilla
  • Las pruebas complementarias, con la resonancia magnética entre ellas

 

¿Se deben operar todos los meniscos rotos?

 

La respuesta es “no”. Algunos meniscos pueden estar rotos pero no provocar sintomatología. Esos no los operamos.

 

Es la balanza de factores a favor y en contra de la intervención la que debe determinar la decisión. Si un menisco duele o provoca derrames o bloqueos debemos intervenirlo para solucionar el problema actual y para evitar males mayores en el futuro.

 

¿Operar un menisco va a provocar una artrosis en el futuro?

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Es posible. Todo depende del tamaño de la rotura meniscal y con ello de la cantidad de menisco que podamos conservar. Si la rotura es muy extensa y nos obliga a resecar todo el menisco o una gran parte de él, dejaremos sin amortiguación a esa rodilla, le privaremos de la principal función de un menisco que nos hemos visto obligados a retirar y con el tiempo es posible que se produzca la artrosis.

 

Por eso es tan útil la artroscopia. No sólo permite acceder a la articulación con un mínimo daño. Nos permite también recortar la parte indispensable de menisco roto conservando todo lo que podamos.

 

La cuestión es ¿qué pasa si no operamos el menisco roto? Si resulta que ese menisco produce molestias como las apuntadas –dolor, derrames o bloqueos- es que ya se está produciendo un daño en la articulación. Si no lo reparamos, el daño es progresivamente mayor y derivará con el tiempo en una artrosis. En este caso no es que sea posible; es que será segura. Lo ideal, claro, es que el menisco no se haya lesionado, que se mantenga entero y que no haya que operarlo. Pero si debemos hacerlo, hay que tener muy claro que contra el riesgo de que una falta de menisco pueda provocar en el futuro una artrosis está la seguridad de que esa artrosis aparecerá si no hacemos nada.

 

La mayor parte de los casos están muy claros: el paciente acude a consulta porque le molesta la rodilla, la exploración médica indica una posible patología meniscal y la resonancia confirma el diagnóstico. La indicación en este caso no admite dudas. Podemos esperar un período limitado de tiempo para estar seguros de que la evolución mantiene las molestias pero si la retardamos en exceso se pueden producir daños irreparables.

 

Como siempre en Medicina existen los casos dudosos en los que el diagnóstico o la indicación no están tan claros. Entonces hay que ser prudentes, estudiar el caso a fondo y confiar en nuestro médico. Un buen profesional intentará llegar al diagnóstico de certeza por todos los medios a su alcance, realizando las pruebas que sean necesarias y, si es preciso, consultando con otros colegas.

 

Al final la indicación quirúrgica es el consejo del médico en el que confiamos –y si no confiamos más vale que acudamos a otro profesional- para poner en sus manos, en las de su conocimiento y su experiencia, la solución a nuestro caso.

 

 

Esta entrada del Blog titulada «Cuándo se debe Operar un Menisco?» ha sido realizada por el Dr. Eduardo Escobar, miembro de la Unidad de Artroscopia del Centro Médico Sendagrup.

 

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